El amor puede ser eterno. Cuando las cosas se hacen con pasión, cuando se mantiene la ilusión por generar nuevos estímulos y cuando se cuida hasta el más mínimo detalle, el amor, a pesar de sus múltiples transformaciones, puede perdurar en el tiempo. Y esto es lo que sucede entre los organizadores del FANT y el festival en sí. Lo aman, lo reinventan y lo cuidan con mimo. En Mayo del 2015 hacen 21 años, y a decir verdad, el brillo de sus ojos es igual de intenso que el del primer año. Entren y descúbranlo.
lunes, 15 de diciembre de 2014
El FANT desde dentro
viernes, 28 de noviembre de 2014
“La música es un medio para la expresión del alma”
Urko Menaia/ Cantautor
Lucas Ibar
Urko Menaia con su voz
melancólica, tenue, acompañado de su guitarra clásica, recrea con sus
versos en euskera el ambiente idílico del otoño donostiarra, describiendo
paisajes surrealistas que logran encandilar al público con sus letras. Entre
acorde y estribillo consiguió cumplir su sueño, el de convertir
sus melodías en su medio de vida, porque comprendió que la
música es una expresión del Alma.
P: ¿Urko Menaia, cómo
fueron tus primeros pasos como cantautor?

P:
¿Dónde fue tu
primer concierto?
R: En la facultad de Bellas Artes de
la Universidad del País Vasco en el año 2009. Fue un profesor, curiosamente de dibujo, quien nos
propuso tres temas: la torre de babel,
el laberinto y la invasión de Troya. Debíamos ceñirnos a los temas, pero los medios eran libres y yo decidí
componer y cantar subido al escenario donde solían posar los modelos desnudos.
Dos compañeros de clase me acompañaron con percusión.
P:
A los 14 años
comenzaste a componer canciones. ¿Algún tema de
esa época la sigues cantando en
la actualidad?
R: Como
ya he dicho antes eran canciones bastante surrealistas, con acordes disonantes,
difíciles para un público no preparado.
Pero sí, alguna
que otra vez, todavía las toco en
directo. Generalmente sin preverlo. Es una bala que guardo en la recámara.
P: Las melodías de tu música mezclan
sonidos country, tango y música vasca.
¿Cómo definirías tu estilo musical?
Siempre es difícil definirse a
uno mismo, pero creo que se
puede decir que es música folk que se nutre de dos corrientes: la tradición más
rural influenciado por Mikel
Laboa y la influencia de
canciones más “ciudadanas” por así decirlo de Xabier
Lete. De todas
maneras no creo que yo sea especial en
esto.
P:
¿Que intentas
transmitir en tus letras de tu Disco Urko Menaia?

P:
¿Porque has decidido
cantar en Euskera y no en Castellano que tiene más difusión?

P:
¿Te sientes
limitado al cantar en Euskera para un público más específico?
R: Tristemente
existe en España e incluso dentro del territorio vasco un sector mentalmente
limitado y condicionado por un prejuicio político imperialista. Y tristemente no son pocos. Esta gente no tiene ningún
inconveniente en escuchar sin entender otros idiomas y ni siquiera se lo
plantea. Es música y ya está. Pero si es
en Euskera, se les enciende el cartelito de “no entiendo”. De todas maneras, en
favor de la población, debo decir que creo que por lo menos la mitad del
público que viene a escucharme no es vasco parlante. Y hoy en día hay grupos que
están abriendo el camino más allá de nuestras fronteras culturales. Por ejemplo
Berri Txarrak llena salas en Madrid.
P:
¿Qué
diferencias hay entre tu canción de tu LP Ametsak eta oroitzapenak y el de tu primer
disco Urko Menaia?
R: En
el primer LP incluía canciones
de la tradición y versiones de otros autores y los acompañamientos eran
básicamente de guitarra. En
Ametsak eta oroitzapenak toda la
composición musical es mía y la mayor parte de los textos, aunque también hay algunos poemas musicados.
En éste último, en los acompañamientos, además de la guitarra aparecen el piano y el violonchelo.
P:
¿Cómo ha sido tu experiencia de
la presentación de tu disco en diferentes “Euskal Etxeak” en Norte
América y en el extranjero?
R: Sí. Fue realmente alucinante poder tocar
para las comunidades vascas de Norte América. La asociación de “Euskal Etxeak”
de Norteamérica me invitó para realizar una gira, durante un mes, por cinco
estados repartidos por toda su geografía y creo que esto ha influido mucho en
mis últimas composiciones. Después viajé a Grecia para permanecer durante
cuatro meses en un pequeño pueblo del norte, y di otros tantos conciertos
organizados por una editorial. En Chequia actué para los alumnos de Euskera de
la Universidad de Brno.
P:
Comienzas a
darte a conocer como músico callejero en el Boulevard de San Sebastián. ¿Qué se siente pasar de tocar en la calle para un
público desconocido
a los escenarios principales de la Semana Grande de San Sebastián
o Fiestas de San Fermines?
R: Bueno,en realidad tocar en la calle es tocar para un público muy grande. En Semana
Grande y en San Fermín toqué acompañado de músicos de gran nivel y cuando esto
funciona lo que se siente es un gran apoyo y la sensación de avanzar con la
fuerza de un mar. Las buenas condiciones técnicas en estos conciertos son
también un gran apoyo.
P: ¿Cómo
es la
vida de un músico callejero? ¿Qué inconvenientes y ventajas tiene tocar en la vía pública?.

P: ¿Prefieres
los escenarios grandes o más pequeños? y ¿Por qué?
P: ¿Como ves el panorama cultural de Euskal Herria?
¿Crees
que el Gobierno Vasco debería apoyar más a los músicos y artistas vascos para
difundir su lengua?
R: Claro. Pero también el estado, si pretende que la
unión sea vista como democrática y no como invasora, debería apoyar nuestra
cultura en vez de atacarla. Por eso aquí sabemos muy bien qué es la autogestión y hemos sido en muchos casos un referente a
nivel europeo.
P: ¿ A la hora de componer en que te inspiras?
R: Difícil respuesta. No sé, a veces creo que es la propia guitarra
la que lo hace por mí. También en lo que leas o escuches que realmente haya
dejado huella en tu interior. Son muchos caminos creo yo. Algunas ideas quedan apartadas durante un
tiempo, luego se retoman... y en un momento dado pueden encajar unas con otras.
P:
¿Qué le
aconsejarías a un joven que comience sus andaduras en la música?
R: Que
se pregunte si lo hace desde dentro. En
la sociedad capitalista en la que vivimos se puede seguir adelante si uno se
sabe vender a pesar de estar vacío por dentro y quizás hasta se pueda tener la suerte de ascender en la
industria.
P:
¿ Qué es la
música para ti?
R: La música es un medio para la expresión del alma. Y como tal, es necesario que el receptor tenga una predisposición a ser seducido
espiritualmente por ella. Por culpa del pensamiento comercial, de las
tendencias dirigidas, de la difusión indiscriminada, hay productos a los
que duele llamar música aunque físicamente lo sea y es difícil escapar a su
escucha. No creo que la música sea exclusiva de los humanos y si se anda con el
corazón abierto, se puede encontrar más
musicalidad en la naturaleza que en estos fenómenos comerciales que esperemos sean pasajeros. Lo verdadero prevalecerá. O
eso quiero pensar.
martes, 25 de noviembre de 2014
"La constancia y el talento, antes o después, despuntan"
Koldo Serra / Director de cine
Uriel Gartzia
Nunca pensé que fuera a ser tan fácil.
Hace poco acudí a una masterclass impartida por Koldo Serra en la
UPV/EHU, y en la que quedé sorprendido por su sencillez y honestidad. Cuando
uno imagina a un personaje que ha rodado en 16 mm siendo un renacuajo, que ha
dirigido cortos que han recibido innumerables premios y que ha llevado bajo su
batuta a gente de la talla de Gary Oldman, Paddy Considine, Mariví Bilbao,
Virgine Ledoyen, Aitana Sánchez-Gijón, Lluis Homar o Álex Angulo, no visualiza
a un tipo tan llano como el desierto de las Bardenas. La charla duró una hora y
media y, frente a mis nervios iniciales, acabé sintiéndome en pijama y con
zapatillas de casa.
P: Una de las
cosas que más me llamó la atención en su masterclass fue la correspondencia entre storyboard y el resultante visual de sus
películas. ¿Cómo lo consigue?
R: Yo creo que ayuda mucho el haber
dibujado cómics. Yo siempre he comparado el mundo del cómic con el mundo
audiovisual, en el sentido de que los dos cuentan historias a través de un
lenguaje secuenciado y articuladas en plano. Cuando tú te sientas frente a una
página en blanco, tienes que narrar. Por otro lado, la parte más divertida de
la parte creativa audiovisual es la de pensar lo que quiero contar y, sobre
todo, cómo lo quiero contar. Me estrujo bastante la cabeza en cuanto a las
planificaciones, me vuelvo loco diseñando las secuencias, desglosándolas en
planos... Entonces cuando llego al paso de dibujar el storyboard tengo muy claro lo que quiero contar.
Ayuda a visualizar si lo que estás trabajando funciona o no, pues muchas veces
te das cuenta de que un plano y el siguiente no montan. Es cierto que el storyboard de “Bosque de sombras” o el de “El
tren de la bruja” son alucinantes, pues se parecen mucho al resultado. También
suelo trabajar el uso de las ópticas, el enfoque, si quiero ópticas largas o un
teleobjetivo...La verdad es que últimamente dibujo poco y gracias a los storys me mantengo activo en este sentido. De
todas formas, debe de ser una guía, en ningún caso debe de ser un dogma en el
que nunca se pueda tocar nada, pues muchas veces el espacio para rodar no es
como lo imaginas. Al final es un proceso orgánico y muchas veces el imaginario
no coincide con el set.
P: ¿Cómo tomó la decisión de
contar historias a través de una cámara?
R: A mí me pilló una década
que nos ha marcado a muchos. Fue la década de los 80. Yo nací en el 75, por lo
que vi “E.T.” en el cine en el 81, vi “El Imperio Contraataca”, vi “Indiana
Jones y el Templo Maldito” en el 84, “Los Gonnies” la vi diez veces en el cine,
“Predator”...Como niño todo esto me volvió loco mentalmente. Veía películas en
las que todo lo que me gustaría haber hecho se podía hacer. Yo y mis amigos
íbamos con las bicicletas a la Galea o a los bunkers a buscar pelotas de golf
perdidas y terminábamos pensando que íbamos a encontrar un barco pirata.
Todavía no era consciente de que había tanta gente detrás de una película o de
que el cine era una profesión. Con el tiempo, siendo adolescente, me dí cuenta
de que todo aquello parte de unas personas y de que hay un proceso creativo y
artístico detrás. Esa inocencia es la que se pierde cuando haces cine, ya que
al final estás viendo una película y estás pendiente de cómo la han hecho, cómo
la han fotografiado, y por lo tanto, no estás emocionalmente implicado como
cuando eres niño, que eres una esponja y muy permeable. Una película que me
marcó en este sentido fue “Los intocables de Elliot Ness” de Brian de Palma,
con esa escena de
las escaleras que supone un guiño a “El Acorazado Potemkin”. Fue la
primera vez que tomaba conciencia de que una película es algo premeditado y
trabajado, donde nada es casualidad y en la que hay mucha gente detrás que la
hace posible. En definitiva, fue más un proceso que algo que sucedió de un día
para otro.
P:
En los años 80, se juntaban los años de plomo de la ETA, una ciudad
como Bilbao, gris, sobre industrializada y casi apocalíptica, en
plena transición, el auge del punk y la heroína ...Debía de ser
una locura.
R: Yo creo que a esa edad todavía no eres consciente de todo eso y que lo
vas asimilando con el tiempo. Todo eso lo paliaba yendo al cine con mi abuela a
ver Terminator y ese tipo de cosas. Antiguamente existía la
“sesión continua” en la que podías ver la película las veces que quisieras
mientras no salieses del cine. Entonces a mi me soltaban ahí y en una tarde me
pude ver “Los Goonies” tres veces seguidas. Mi madre me soltó a las
16:00 de la tarde y me recogió a las 21:00. Esto ahora es inviable pero en
aquella época se podía hacer. La evasión a todo esto que cuentas va por ahí.
Has dicho una cosa clave hablando de aquel Bilbao, porque ahora sí recuerdo una
película que me marcó profundamente, sobre todo en el sentido de decir: ésto
(del cine) se puede hacer, y se puede hacer aquí. Fue “Acción
Mutante”. Recuerdo perfectamente el día que fui a verla al cine y
entendí que esa película se había rodado aquí, dirigida por un tío de aquí, que
tiene naves espaciales, que es una película postapocalíptica, una distopía
futurista al estilo Blade Runner, con humo en las calles, con
humedad, con lluvia, con una estética sucia...y resulta que se ha hecho aquí.
Pues si se ha podido hacer ésto en Bilbao, ¡¿porqué no vamos a poder nosotros?!
Yo creo que ésto nos motivó a una generación entera.
P: En tu primer largometraje, “Bosque de Sombras”, sorprende la ausencia de
florituras visuales y narrativas, sobre todo siendo tu primera película.
R: Mi apuesta era ser muy distante emocionalmente hablando, muy distante
formalmente, cámara lejos, ópticas abiertas... En esencia, quería hacer una
película en la que el espectador entrara o no, pero lo hiciera sin mucha manipulación
por mi parte... una especie de traición a lo comercial... Entiendo que entre
otras muchas cosas, esto ayudó a que la película no funcionara como nos hubiera
gustado a todos los implicados.
P:
Y ¿cómo se gestiona ésto? Es decir, cuando haces una apuesta de
esas magnitudes y te sale mal, ¿hay momentos en los que dudas?
grado de participación. Pasa mucho con directores coreanos o europeos que tienen personalidad. Se los llevan a Hollywood donde ruedan una película de estudio en la que su personalidad brilla por su ausencia. Entonces, si al final tenemos que hacer películas más pequeñas, con presupuestos más pequeños y de distribución más pequeña, pero siendo coherentes con lo que somos, que así sea. De todas formas, creo que no hay que olvidar que esto es un trabajo y que si nos apasiona contar historias, tal vez hay que contar algunas historias más aptas para el público general, y otras, más para uno mismo.
P:
Este fin de semana pasado, trabajé por primera vez en el rodaje de
un anuncio publicitario. Lo que más me gustó fue trabajar en un
proyecto de cierta envergadura, con una Red
One y
dos Scarlet...
Fue
brutal poder visualizar toda la estructura del rodaje, ver todo
aquello que no se ve en pantalla.
R:
Es ahí donde comienzas una nueva fase. Antes te lo comentaba. Cuanto
más experiencia tienes en este mundo, cuanto más trabajas y más
metido estás, menos magia vas a sentir como espectador. Uno ve
todos los mecanismos emocionales para que una secuencia funcione, los
mecanismos para asustar al espectador, y al final, estás más
pendiente de eso que de otra cosa. Pero y aunque suene a
contradicción, yo soy de los que todavía me fascino con el poder de
los making
off. Todavía
me convierto en niño cuando veo un making
off, donde
veo como ruedan las cosas y, posteriormente, la imagen resultante.
Por mucho que me dedique a ésto, que haga cosas parecidas o efectos
especiales, aún me fascina el poder de la imagen resultante
. Todavía, esas cosas me encantan y creo en esa magia. La que no tengo como espectador viendo las películas y la que mantengo viendo el proceso y, sobretodo, el efecto resultante del mismo, que todavía me fascina.
. Todavía, esas cosas me encantan y creo en esa magia. La que no tengo como espectador viendo las películas y la que mantengo viendo el proceso y, sobretodo, el efecto resultante del mismo, que todavía me fascina.
P:
¿Qué es más importante para abrirte un hueco? ¿Un apellido o el
talento?
R:
Es como todo. Supongo que el apellidarse Pantoja ayudará a que te
paguen 3.000 euros por pinchar en un bolo, y sin embargo, un dj que
lleva tres años pinchando en Bilbao lo tiene más complicado.
Evidentemente, es así de mierda todo. En la sociedad en general, un
apellido o un nombre te abre puertas que no te abre la experiencia.
P:
Sobre todo en España, ¿no? ¿Tú qué crees?
R:
Sí. Pero también te digo que la constancia y el talento, antes o
después, despuntan. Igual el proceso es más largo, pero creo que si
uno tiene constancia, trabaja y es bueno...Al final, está profesión
tiene muchas cosas malas, pero también algo bueno. Si tu trabajo es
bueno, te vuelven a llamar. Si tú curras con alguien, y esa persona
te funciona, lo da todo y se deja la piel, yo vuelvo a currar con él. Lo mismo pasa conmigo. Yo, cuando hago una publicidad con
una agencia y me he dejado las pestañas, aunque la hallamos hecho
por tres euros, siempre me vuelven a llamar. Es cierto que muchas
veces llaman al que tiene más nombre, aunque luego no se implique
nada, pero sigo pensando que el trabajo siempre se agradece. Igual
ese proceso es más costoso, pero al final sí se puede. Hay que
hacer, hacer y hacer hasta que al final no te haga falta andar
mendigando. Te llamarán porque saben que tu curro es bueno.
Etiquetas:
Amor de madre,
Bosque de Sombras,
El tren de la bruja,
entrevistas,
Gary Oldman,
Gernika,
Koldo Serra,
Virgine Ledoyen
jueves, 20 de noviembre de 2014
“El doblaje es un mundo invisible, un mundo que la gente no conoce”
Gabriel
Fiallegas / Actor de doblaje
Ander García
El interés de Gabriel Fiallegas por el mundo
del doblaje comenzó cuando era pequeño e iba a clase de teatro en su escuela.
Años después decidió lanzarse a estudiar doblaje en la escuela IMVAL de Deusto. Y según el mismo cuenta, no
quiso seguir por el camino del teatro porque el doblaje “combina el actuar sin
que me vean la cara, que soy feo”.
P: ¿Qué le
llevó a querer ser actor de doblaje?
R: Imagino que por toda la infancia, me críe
con un montón de series de dibujos animados, que son las que más se doblan.
Pues, todas estas series: Doraemon, Shin Chan, Digimon… un poco lo que me tocó
en mi día, que a cada uno le tocan unas. Cuando empecé a escuchar esas voces y
a verlas en diferentes sitios me llevó a pensar: “¿qué hay aquí?”, como un niño
de cuatro años que no tiene ni idea de que las cosas se doblan. A esa edad yo creía
que las cosas se hacían directamente en castellano, hasta que un día se me
encendió la bombilla viendo la televisión cuando salió Tom Hanks, y bueno a Tom
Hanks obviamente le pone la voz normalmente la misma persona y como estaba
haciendo una entrevista, le doblaron con esa voz. Entonces dije: “mamá, mamá,
no sabía que Tom Hanks hablaba castellano”, y me dijo: “no, no es que también
le han doblado ahí”. Esa fue la primera vez que tuve constancia.
También estaba el hecho de que me gustaba
actuar, hice teatro un par de añitos en primaria, obligado, pero la verdad es
que me gustó mucho y de ahí tirando un poco del hilo se acabó llevando al
doblaje. Combina el actuar sin que me vean la cara, que soy feo, dice entre
risas.
P: ¿En
qué consiste el trabajo de un actor de doblaje? ¿Cómo lo definiría?
R: Un error bastante común es pensar que el
doblaje se centra en las traducciones, pero para eso hay que hacer unos
estudios diferentes. Al final el trabajo de un doblador es el mismo que el de
un actor de cine, televisión o teatro. De hecho, algunos actores de cine son
también actores de doblaje. La diferencia es que cuando vemos a un actor de
cine lo vemos bastante encasillado, por ejemplo, nunca has visto a Vin Diesel
haciendo una comedia romántica. Sin embargo, el doblador tiene que tener todos
los registros porque, en un momento puedes estar haciendo una serie de dibujos
animados, al momento siguiente una de acción, luego una comedia, luego algo
romántico y en todo lo tienes que hacer bien porque sino no cobras. Pero al
final es actuar e interpretar como cualquier otro actor.
P: En
Europa, los únicos países que doblan las películas son Alemania, España, Francia
e Italia frente a los demás que únicamente las subtitulan. ¿Por qué cree se
hace esto y qué ventajas le ve?
R: El doblaje te acerca a la producción, al
final el tenerlo en tu idioma te proporciona un mayor disfrute, tratarlo como
algo propio. El subtitular está bien porque la gente dice que así ve como actúa
el actor original, pero, ¿de qué te sirve saber como está actuando si no estas
entendiendo nada?. Porque si, un actor puede tener una voz así como bonita,
triste o alegre pero al final no entiendes la entonación, no sabes lo que esta
diciendo, asique a menos que entiendas el idioma, ver una original con subtítulos
no es lo más idóneo para mi.
P: ¿Cree
usted que los actores de doblaje tienen el reconocimiento suficiente por acercar
las películas a todos lo públicos?

P: ¿Cómo
se trabaja dentro de un estudio de grabación?
R: Tu llegas allí, no sabes lo que vas a hacer,
puedes estar allí por ejemplo de una a tres y todo el tiempo es hacer, hacer,
hacer… y cada vez que hagas te vas llevando dinero. Por cada ’take’, que pueden
ser unas fracciones de unos 40 segundos o un minuto, a veces también se hace
por líneas (unas 15). En un mismo día se graban diferentes series o películas
pero te lo agrupan por personajes, por aquello de que no tengas que andar
saltando tanto y hay algunos directores un poco más majos que te dejan las
cosas más difíciles para el final, para que no te rompas la voz. En si es eso,
llegas allí, grabas con unas direcciones que te da el director, el técnico te
dice si todo ha ido bien y lo único que te piden es mucha velocidad. Esa es una
de las razones de porque algunas veces un doblaje no queda bien, porque no nos
dejan repetir.
P: ¿Cuál
es la fase que más le gusta del trabajo en el estudio?
R: Lo que más me gusta de hacer esto es la
diversidad, porque siempre haces cosas diferentes. Al final siempre va a haber
cosas que no te gusten, papeles más difíciles o documentales que pueden ser más
aburridos. Pero bueno, lo que me gusta es eso de no estar tan encasillado como
pueda estar un actor que se tira dos años haciendo lo mismo.
P: ¿Para
hacer diferentes voces os enseñan algún tipo de mecanismo?
R: Eso es una especie de mito que viene de que a
los cantantes les dicen que canten con el diafragma, pues mira, yo no hablo con
el diafragma, no se ni lo que es el diafragma. También existe otro mito, ya que
estamos hablando de eso, y es que el doblador tiene que poner voces, al
doblador se le coge por su voz y cambiar voces es solo en aspectos muy
concretos. Si eres un señor de 40 años y te dicen que hagas de vieja, que le
paso a alguien que conozco, a Antón Palomar,
quien estuvo haciendo “Ángela Anaconda” una serie de Nicklodeon y ahí si que
tienes que hacer un poco de modelaje, pero generalmente si tienes que doblar a
actores usas tu voz. En general, es tirar de tu voz y ya está, porque eso es lo
que vale.
P:
¿Quiénes son en su opinión los mejores actores de doblaje?

lunes, 17 de noviembre de 2014
"El cine para mí es como un veneno, y yo noto que estoy herido de muerte"
Neftalí Vela / Director y
guionista
Talia Hernando
Los ojos
de Neftalí Vela (Gallarta, 1980) llevan muchos años contando historias. Empezó
a interesarle el cine cuando rodaba cortometrajes de pequeño. Lo que nunca
imaginó, ese niño risueño, es que algún día su hobby se
transformaría en su forma de vida.
Neftalí aparece
en la calle con una carpeta donde guarda los dibujos de las historias que ha
dirigido. Hace seis años su vida dio un giro de 180 grados. Dejó
un trabajo en el que se sentía frustrado para dedicarse a su
verdadera pasión: el cine. Neftalí tiene una habilidad natural para la creación
ya que, además de escribir guiones y dirigir cortometrajes, dibuja y escribe
poesía.
P: Las historias
que cuenta en sus cortometrajes reflejan los pensamientos y
deseos internos de los personajes. ¿Qué historias son las que más le
inspiran a la hora de escribir un guion? ¿Con qué parte de la creación
audiovisual disfruta más?

Con la parte que más
disfruto es creando el guion, luego lo analizo y voy desarrollando el lenguaje
visual. Disfruto mucho con ese lenguaje, es como un baile y cuando todo empieza
a encajar es precioso, aunque los rodajes también son bonitos porque es donde
el guion cobra vida.
P: Hace storyboards de todos los cortos que
dirige. ¿El tiempo invertido en dibujar toda la historia hace que se agilice el
tiempo de rodaje?
R: En mi caso sí. Los stories sirven para transmitir lo que
quieres al equipo. Es una forma de reflejar mejor mis pensamientos. Soy muy
detallista con los storyboards,
quiero que todo lo que he dibujado en ellos aparezca en el cortometraje. Me
gusta hacerlos sabiendo cuál es la localización en la que voy a situar la
historia. A la hora del previo y del rodaje, para mí es imprescindible contar
con un storyboard para que todo el mundo sepa que tiene que hacer en
cada momento.
P: 'Al otro lado' y 'Remanecer' son los
cortometrajes de más éxito que ha dirigido. ¿Qué sensación tiene cuando la
gente le dice que le gustan sus cortos?
R: Te
sientes orgulloso y es una forma de recompensar todo el esfuerzo realizado. De
todas formas yo soy muy crítico conmigo mismo y con la gente que me da su
opinión. En seguida quiero que me cuenten qué parte no les ha gustado porque de los fallos es de lo que más aprendes. En el
cine no puedes perder el tiempo; hay que avanzar.
P:
Los actores juegan un papel primordial en la credibilidad de la historia. ¿En
qué se fija a la hora de elegirlos?
En principio te fijas en lo
superficial, a no ser que conozcas ya a esa persona. En mi caso hablo de
actores desconocidos, que es con lo que más he trabajado. Me fijo en su rostro
y en su manera de moverse. Normalmente intentas ver cómo trabaja convocándolo
en un casting. A partir de ahí, te fijas si es capaz de defender ese papel y si
yo soy capaz de dirigirle, al final es la intuición la que decide. Me gusta
trabajar con actores desconocidos por su capacidad para sorprenderme. Para mí
no solo es hacer cine, se trata de conocer a las personas.
P:
La pasión por el cine es la que muchas veces os empuja a seguir adelante con
vuestra profesión. ¿Alguna vez ha pensado en tirar la toalla?
R: Casi todos los
días me lo planteo porque no siempre hay fuerzas. Esto para mí es un veneno, y yo
noto que estoy herido de muerte. Me dedico a esto porque tengo una necesidad de
expresión básica. Puedo estar un mes desencantado de todo lo que tenga que ver
con el cine pero luego vuelvo a tener ganas de contar historias. Cuando no
estoy escribiendo guiones, calmo esa necesidad con la pintura y la poesía.
P:
Las relaciones entre el director y el equipo de rodaje a veces son tensas. ¿Cómo gestiona los
conflictos que se producen en el rodaje?
R:
Para intentar minimizar los conflictos hay que tenerlo todo cerrado en el
previo al rodaje. Una cosa primordial es trabajar con un buen ayudante de dirección,
alguien que me libere de esa carga. Como director quiero responsabilidades
artísticas, problemas relacionados con el momento de rodaje, no conflictos que
vengan de otra parte.
P:
Ha participado en el equipo de dirección de muchos proyectos, entre ellos un
largometraje. ¿De qué manera le han ayudado estas experiencias?
R:
Casi siempre son experiencias positivas de las que se aprende mucho. Te sirve
para ponerte en la piel de otros miembros del equipo. Aprendes cosas que
estando de director no llegas a ver. Descubres que hay gente muy capaz y otra
que no lo es tanto. Siempre aprendes más de las cosas que haces mal que de las
que haces bien.
P:
Desde que comenzó la crisis, en Euskadi cada vez es más difícil conseguir
subvenciones para hacer cortometrajes. ¿Cómo consigue sacar adelante sus
proyectos?

Suscribirse a:
Entradas (Atom)